SEGUNDO DIARIO, VIVIMOS UN RALLY EN OLLANTAYTAMBO…

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Como cada día de éste viaje a las 4:30 de la mañana ya estoy en pie, suerte que Noah y Ayoze pueden dormir un poco más. No sé si es el desfase horario o es que yo estoy como los niños cuando van a Disney, pero no hay manera de seguir en la cama una vez abra los ojos.
Después de despertarnos y prepararnos aprovechamos para desayunar en la habitación. La noche anterior habíamos compramos leche, zumo, pan de molde, jamón, queso y unas galletas por unos 46 soles/13€.

La señora del hostal es un encanto con Noah, la conquistó desde un primer momento y todo lo que sea para él pues nos deja movernos a nuestro antojo, así que calentamos la leche de Noah y salimos ya desayunados del hostal.
Por las mañanas hace mucho frío, es un frío que cala en los huesos así que tenemos que ir bien abrigados.

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En el día de hoy tocaba descubrir Chinchero, Moray y las Salinas de Maras. Una vez acicalados nos vamos a la plaza a buscar nuestro transporte. Al llegar y preguntar por colectivos que hicieran la ruta nos dijeron que no existía esa posibilidad, sólo podíamos ir en taxi.
Viendo que más de uno nos dijo lo mismo fuimos a preguntarle a unos taxistas cuánto nos salía la excursión. Los precios rondaban entre los 130 y 170 soles/36 a 46€, si tenías suerte, te lo dejaban a 130, pero no incluían Chinchero.
Como nos parecía un precio algo caro y viendo que no había más opciones, decidimos ir a cambiar dinero porque no nos quedaban más soles. Para nuestra suerte, el sol peruano se encontraba a 3.30 por cada euro (cambia constantemente por eso es bueno mirar el conversor antes de salir del hostal).
Mientras Ayoze cambiaba, yo me quedé fuera con Noah hablando con unos niños que encontramos por el camino y justo pasó un minibus gritando que iba a Cusco.
En ese momento pensé, bueno… tanto Chinchero como Moray quedan a medio camino entre Cusco y Ollantaytambo, quizás si le preguntamos tenemos suerte y nos deja en el camino.
Según salió Ayoze nos fuimos corriendo a la plaza de Ollantaytambo, siempre está llena de combis, colectivos y buses, todas paran ahí y pueden tomar el que quieran con destino a Urubamba o Cusco.

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Para nuestra suerte nos dijo que no había ningún problema, que nos podía dejar en el camino y tanto en Chinchero como Moray podíamos coger otro transporte para seguir con la ruta. El trayecto hasta Chinchero nos salía por 8 soles cada uno, unos 2,20€, como nos pareció un precio más que razonable, con él que nos fuimos.

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La verdad que el minibus estaba genial, era prácticamente nuevo y con nosotros únicamente iba otro señor así que pensamos ¡vaya triunfo el nuestro!
La entrada y salida a Ollantaytambo es de pura piedra, continúamente vas dando saltos en el asiento. Una vez pasamos el tramo de piedra llegamos a la carretera y aquí ya empieza nuestra odisea.

Nuestro conductor tenía un parecido más que razonable con Jackie Chan, pero en versión peruana. Éste señor se creía que estábamos en el Dakar de Ollantaytambo, él no corría, él, levitaba por la carretera.

Llegamos a un punto dónde había doble curva y delante teníamos un camión que transportaba gasolina, Jackie Chan consideró que se le quedaba corta la carretera y que era buen momento para adelantar… yo no soy un hacha al volante, pero… en curvas no se adelanta nunca jamás de los jamases, ¿qué hizo nuestro amigo? adelantó, o mejor dicho, lo intentó, porque tuvo que dar tal frenazo al ver que venía un coche de frente.

En ese momento ya no pude más y le metí un grito, a todas éstas había pasado 10 minutos desde que salimos de Ollantaytambo y ya teníamos el corazón a mil.
Cómo era posible que condujera así, ¿no le daba miedo? él se quedó bastante cortado, no se esperaba que le gritara, pero es que nos estaba dando mucho miedo y para colmo nosotros vamos con un niño.

Subió más gente por el camino y aunque ya no iba a la velocidad de antes seguía con el pies bien marcadito en el acelerador.
No nos faltaron ganas de bajarnos allí mismo, pero no queríamos quedarnos en medio de la nada. Según vimos el cartel de Moray ahí nos bajamos. Él quería quitarnos de encima, nos lo hizo saber y nosotros perderlo de vista cuanto antes.

Aunque el trato había sido hasta Chinchero en Moray nos quedamos. No se piensen que nos dejó en el pueblo jajajaj de eso nada, nos quedamos en medio de la carretera dónde había muchos taxis aparcados en el arcén y un puesto de hojalata dónde vendían Inka Cola y aperitivos varios.

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Según nos bajamos se nos acercan tres chicos y nos ofrecen llevarnos a Moray y Salinas de Maras por 60 soles/17€. Nosotros ya sabíamos los kilómetros que eran, pero los dejamos hablar para ver que nos decían.

Según ellos, sólo llegar a las salinas eran 16 kilómetros y el camino era bien trocha, es decir, sin asfaltar.
El camino a las salinas son 8 kilómetros, la mitad de lo que decían y obviamente nos estaban viendo la cara de dolar. Nos echamos a reír, le dijimos que nos enseñara el mapa y como ya sabíamos ponía 8 kilómetros.

Según palabras textuales ¨eso estaba mal porque era un error de la escaneadora¨, obviamente nos volvemos a reír y le decimos que no cuela, eso al guiri que no entiende, posiblemente, pero más hablando el mismo idioma, no me las dan como dicen por acá.

De todas formas, desde un primer momento les hice el cruz y raya, y así se lo hice saber a Ayoze. Tres chicos jóvenes con una mirada no muy limpia (yo soy muy intuitiva y como miraban me echaba para atrás) y para colmo, se podía hacer un fuego con el aliento a alcohol que llevaban, pues ni de broma nos subíamos con ellos.

Como había infinidad de taxis aparcados seguimos preguntando, ésta vez dos chicos que nos ofrecían la excursión y dejarnos en Urubamba de regreso por 60 soles/17€, así estábamos a medio camino hasta llegar a Ollantaytambo.

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Nos pareció una buena idea y de paso conocíamos Urubamba, la furgona estaba muy nueva, no olían alcohol y nos daban buena impresión, pero el trato se truncó cuando nos dicen que ese nos es el coche que nos va a llevar, bueno… y ¿cuál es? jajajajaja era el último modelo en el año 52 y no es que tengamos nada en contra de los coches antiguos, es que aquéllo era una tartana, si nos apuran teníamos que sacar los pies como los picapiedras para hacerlo caminar.

Así que de nuevo decimos que no y nos vamos a la busca y captura de otro taxi. El siguiente era una furgoneta, un señor bajito con cara adorable que hablaba medio español medio quechua y que nos ofrece hacer todo el recorrido y llevarnos a Urubamba por 60 soles/17€.
En el trato acordamos que no se corría en ningún momento porque no le pagaríamos y él nos dijo que le parecía correcto, eso sí, al dejarnos un precio tan económico él podría seguir subiendo gente que encontrara por el camino.
Nos pareció más que razonable, mientras nos lleve seguro no nos importa que se gane la vida.
Y con él nos fuimos a visitar Chinchero, Moray y las Salinas de Maras. En cada sitio nos dejaría 40 minutos para hacer las visitas, en realidad, no necesitamos tanto, no porque no fuera interesante, que lo era y mucho, pero es que el calor era muy agobiante y la carretera al no estar asfaltada levanta mucha tierra y tienes una sensación de sequedad en la garganta continuamente, sentía que llevaba la lengua pegada al paladar todo el trayecto y eso, que no parábamos de beber agua.

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Tanto el Valle Sagrado como Chinchero te prepara para la guinda del pastel Machu Picchu, admito que yo soy muy enamorada de la cultura inca, siempre ha sido así y ahora que la estoy conociendo en persona más me gusta y me fascina.

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Ves piedras y piedras, pero tienen tanta historia. ¿Sabían que Moray era el laboratorio de los incas? A los ojos nuestros sólo vemos unos círculos hechos de piedra, pero tiene una historia alucinante. Ahí experimentaban con el cultivo y el regadío, y se dice que en Moray existen dos energías. Si te acuestas en medio del círculo con los brazos y piernas extendidos podrás notarla en tú cuerpo.

20170619_125433.jpgDespués de Moray llegó Maras y tenemos que decir que nos encantó, tan rural con calles estrechas, casas de piedra y aquí, más que nunca, vimos la parte más tradicional. Mujeres con sus vestimentas y sombreros de copa, ésto del sombrero tiene toda una historia y para no meter la pata tenemos un super amigo que hemos hecho en Cusco y que mientras nos intentaba vender gorros peruanos a precios de cachemir, me ha ido contando la historia de ésta peculiar vestimenta. Prometo enterarme como es debido porque me crea cierta curiosidad que no pierdan las costumbres, las tienen muy arraigadas.


Estando ya en Maras el conductor nos preguntó si queríamos o no ir a las Salinas, más que nada, que ésta visita no entra en el boleto general, la entrada hay que pagarla aparte, son 10 soles/2,70€ por persona. Honestamente pensamos que estaba sobrevalorado, pero ya que habíamos llegado hasta allí, no íbamos a perder la oportunidad de verlo, las ideas hay que crearlas una vez se prueban las cosas.

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Y menos mal que no dimos nada por sentado, nos encantó y parecíamos tres niños saltando en medio de las salinas. La visita merece mucho la pena, eso sí, el agua que corre por las salinas, no es agua con la que puedas refrescarte… lo descubrimos después de habernos mojado y remojado.

Imagínense que panorama, las mujeres de los puestos se reían de nosotros, nos quedamos completamente blancos, prometo que el pantalón se quedó tieso de la sal y Noah no paraba de intentar levantar las cejas, pero tenía la cara tan petrificada que no podía moverlas.

Las señoras lejos de decirnos dónde lavarnos, refunfuñaban ¨¿a quién se le ocurre? Si es agua salda…¨

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Razón no les faltaba, pero ya podrían poner un cartel, que en el momento me vine muy arriba con lo fresquita que estaba el agua. Y lo mejor de todo, es la cara de Ayoze jajajaja ¡Yanira! Sólo a ti se te ocurren éstas cosas hija mía jajajaja

Como lo obligué a mojarse a él también pues… jajajaja al final una buena señora se apiadó de nosotros y nos llevó hasta una pileta, es decir, un lavabo, y por fin pudimos lavarnos un poco e irnos para el taxi.

Al ir mojados y el camino ser tan árido, pasó un coche algo rápido levantó tierra y ya se pueden imaginar cómo nos dejó. Aquí ya me entró un ataque de risa cuando veo que Noah entre los restos de sal y ahora la tierra, llevaba dibujado unos prismáticos. Mi niño no puede ser más todoterreno jajaja.

Como el día había sido tan movidito le ofrecimos al taxista llevarnos a Ollantaytambo por unos soles más. Empezamos por 75 soles/21€, pero nos dijo un No rotundo, bueno… pues 80 soles/22€ y volvió a responder con un No contundente… nos dijo que sólo nos llevaría por 90 soles/24€.

Sinceramente no pensábamos pagar esa cantidad en un principio, pero ya estábamos cansados, hambrientos y sucios, muy sucios, no nos apetecía nada llegar a Urubamba y tener que buscar otro taxi o colectivo (con su correspondiente regateo) para que nos llevase a Ollantaytambo.

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Así que le dijimos que sí y mientras por el camino, recogimos a una pareja, ambos peruanos, que transportaban yogur fresco hecho por ellos mismos para venderlo y sacar unos solecitos.  Lo bueno de éstas cosas es que conoces mucha gente y cada uno tiene una historia que contar.

Y como es de esperar empieza la conversación y poco a poco vas haciendo migas con personas que no conoces de nada. Aquí las distancias son muy largas, así que da para un buen rato de conversación y como nuestra mochila va cargadita de provisiones, invitamos a nuestros nuevos amigos a unas galletas de mantequilla y unos frutos secos.

El camino de vuelta se hace bastante largo y pesado, y para nuestra sorpresa, descubrimos que hay un río al borde de la carretera. A la velocidad que íbamos por la mañana no nos dio tiempo de asimilar el paisaje.

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Al fin llegamos a la plaza de Ollantaytambo, le pagamos los 90 soles al taxista, y sin pensarlo, nos vamos a nuestro hostal para poder darnos una ducha, que sensación tan desagradable sentirse sucios. Una vez ya limpios tocaba comer y ésta vez, fuimos a un restaurante recomendado por Tripadvisor. Una pizza familiar y unas papas con queso por 30 soles/8,20€

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(Nos dimos cuenta de sacar fotos un poco tarde, pero damos fe de que estaba buenísima)

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Ollantaytambo nos encanta y para bajar la comida damos un paseo por el mercado y callejuelas hasta llegar a los puesto del Valle Sagrado.

De regreso al hostal paramos en una pequeña venta y compramos leche para Noah y como ya estamos agotados del día de hoy, decidimos llevarnos algo para cenar en la cama mientras hacemos maratón de películas disney.

Ésta noche estarían los nervios a flor de piel, a las 5 de la mañana cogíamos el tren rumbo a Aguascalientes…

Cosas que nos gustaría saber…

-Los taxis en Perú no utilizan taxímetro, es importante que acuerden el precio antes de subirse.

-El total de la excursión contando con las entradas a las salinas y el primer colectivo fue 128 soles/35€, es lo que nos pedia el taxi en Ollantaytambo (regateándole mucho) y sin incluir Chinchero. De la forma que lo hicimos vimos todo lo que queríamos, nos dejaron de vuelta en Ollantaytambo y encima nos ahorramos casi 70 soles/20€ (sabemos que es una miseria, en un viaje de 20 días ni le hubiésemos puesto importancia, pero siendo tanto tiempo hay que economizar. Queremos transporte seguro, pero a precios razonables, no lo que piden por aquí a los extranjeros y todo lo que ahorremos nos permitirá hacer más cosas, eso sí, comer lo estamos haciendo de lujo)

-Antes de subirse a cualquier medio de transporte es importante recalcar que NO corran, nosotros lo aprendimos con la experiencia y ahora al subirnos dejamos muy claro que si corren nos bajamos y no pagamos.

-Si visitan Perú el consejo que les damos es que interatúen con su gente, son muy amables y te ayudan muchísimo, y eso, sólo lo puedes conseguir viajando a su manera, no se imaginan todo lo que se aprende.

-Cuando hagan éstas excursiones lleven provisiones y mucha agua, debido a la altitud y al ser un lugar muy árido te deshidratas con facilidad.

-Tanto en Perú como en Bolivia hay un serio problema con el alcohol, aquí dicen que los jóvenes se echan a perder por la chupa, es decir, porque beben mucho. Los conductores que nos han tocado han sido un encanto, a excepción de lo que contamos arriba. Antes de subirse a ningún transporte hablen directamente con el conductor, es importante cerciorarse de que no huele a alcohol, hay que ir seguros.

-A diferencia de otros lugares que hemos visitado, el regateo en Perú es difícil, son muy duros de pelar y no bajan tan fácilmente. Prefieren perder el viaje o la compra antes que bajar unos soles.

-O-

Esperamos que éste segundo diario les guste, no se imaginan lo que me ha costado escribirlo con el frío que hace por aquí, sacar las manos de la manta cuesta un triunfo.

Millones de gracias por todo, qué alegría leer todos sus mensajes 🙂

Y el próximo diario promete o eso creemos, nos vamos a Machu Picchu :D:D:D:D

Nos vemos pronto!!

 

 

Pd: Disculpen si hay errores y por la calidad de las fotos, las hacemos como podemos, más que nada, que no paramos, vamos cargados y al ir con un niño se complica la tarea. Al igual que los vídeos, tenemos muchos para compartir, pero el wifi va tan mal por aquí que ya es un triunfo poder publicar el post.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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