
Como cada día de éste viaje a las 4:30 de la mañana ya estoy en pie, suerte que Noah y Ayoze pueden dormir un poco más. No sé si es el desfase horario o es que yo estoy como los niños cuando van a Disney, pero no hay manera de seguir en la cama una vez abra los ojos.
Después de despertarnos y prepararnos aprovechamos para desayunar en la habitación. La noche anterior habíamos compramos leche, zumo, pan de molde, jamón, queso y unas galletas por unos 46 soles/13€.
La señora del hostal es un encanto con Noah, la conquistó desde un primer momento y todo lo que sea para él pues nos deja movernos a nuestro antojo, así que calentamos la leche de Noah y salimos ya desayunados del hostal.
Por las mañanas hace mucho frío, es un frío que cala en los huesos así que tenemos que ir bien abrigados.